Credenciales

yo.
(Del lat. eo, de ego).
1. pron. person. Forma de nominativo de 1.ª persona singular en masculino y femenino.
2. pron. person. Fil. Designa la realidad personal de quien habla o escribe.
3. m. Fil. El sujeto humano en cuanto persona. El yo. Mi yo.
4. m. Psicol. Parte consciente del individuo, mediante la cual cada persona se hace cargo de su propia  identidad y de sus relaciones con el medio.

no.
(Del lat. non).
1. adv. neg. U. para negar, principalmente respondiendo a una pregunta.
2. adv. neg. Indica la falta de lo significado por el verbo en una frase.
3. adv. neg. Denota inexistencia de lo designado por el nombre abstracto al que precede.
4. adv. neg. U., en sentido interrogativo, para reclamar o pedir contestación afirmativa. ¿No me obedeces? U. también cuando se supone que la respuesta va a ser afirmativa. ¿No ibas a marcharte? Sí, pero cambié de opinión.
5. adv. neg. Antecede al verbo al que sigue el adverbio nada u otro vocablo que expresa negación. Eso no vale nada. No ha venido nadie.
6. adv. neg. U. a veces solamente para avivar la afirmación de la frase a que pertenece, haciendo que la atención se fije en una idea contrapuesta a otra. Más vale ayunar que no enfermar. Él lo podrá decir mejor que no yo; cláusulas cuyo sentido no se alteraría omitiendo este adverbio.
7. adv. neg. U. repetido para dar más fuerza a la negación. No, no lo haré. No lo haré, no.

soy
(De seer).
1. verbo sust. U. para afirmar del sujeto lo que significa el atributo.
2. aux. U. para conjugar todos los verbos en la voz pasiva.
3. intr. Haber o existir.

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(Del lat. tu).
1. pron. person. Formas de nominativo y vocativo de 2.ª persona singular en masculino y femenino.

Y a esto los filósofos, dadores de etiquetas desde el principio de los tiempos, dieron el nombre de alteridad. La alteridad es Pandora, recipiente de todos los males y salvaguarda de la esperanza; que yo no sea tú te conviene enormemente -si aún no lo has descubierto pronto lo descubrirás- pero nos condena a ambos a galeras en la soledad. Y por eso los hombres buscaron refugio en formas enlatadas del Absoluto -los mortales son así, si no logran tratar con el semejante claman rápidamente a Dios- y se dedicaron a componer sinfonías, a pintar frescos y lienzos y a escribir poemas. Y entonces se dieron cuenta -estoy convencido que de les llegó sin buscarlo- de que a través de este Absoluto al vacío y con fecha de caducidad al dorso eran capaz de decir "te quiero", "te odio", "te echo de menos" y todas esas cosas humanas, mejor.

Y estos son mis documentos, podéis comprobar los sellos.